martes, 4 de noviembre de 2014
La familia
La primera institución creada por nuestro Padre celestial es la familia.
Genesis 2:20
La familia diseñada por Dios es la semilla con la que El planeó bendecir la Tierra.
El propósito de Dios de crear una humanidad en el planeta tierra fue diseñado a partir de una familia, la cual comenzó con EL mismo al manifestarse como un Dios en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Luego creo al hombre y a la mujer y les dio la capacidad de reproducirse para formar familias.
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra), para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.
Efesios 3:14-16
Toda familia toma nombre, o sea identidad de Dios Padre, en los cielos y en la tierra, para que seamos enriquecidos, bendecidos por las riquezas de la gloria de Dios que nos fortalecen con poder interno por medio del Espíritu de Dios.
El patrón bíblico enseña que una familia que obedece los principios bíblicos siempre ha traído bendición a la tierra. Una familia unida en el amor de Dios, va a producir hijos bendecidos, sólidos emocionalmente, capaces de generar bendiciones para una comunidad y una nación. Por el contrario las familias disfuncionales desobedientes a la palabra de Dios generan problemas, caos, pobreza, violencia y toda clase de maldiciones a una nación. El fundamento de una familia bendecida, es un matrimonio saludable. Si quieres que tus hijos y tu descendencia sea bendecida, ocúpate de cuidar tu matrimonio, toma la decisión de honrar a Dios obedeciendo sus principios de vida para el matrimonio.
Los grandes imperios de la humanidad se auto-destruyeron por su irreverencia a los principios de Dios especialmente su irrespeto a los valores familiares, la perversión sexual y el irrespeto a la vida. Si el gobierno de un país irrespeta la palabra de Dios y promueve la corrupción, ese país sufrirá las consecuencias destructivas de esa decisión.
En un matrimonio, ambos tienen necesidades. La mujer necesita ser deseada y amada, el hombre necesita ser respetado, de lo contrario se frustra porque desafortunadamente se siente acomplejado. Varón, debes demostrarle a tu mujer que la amas, ella debe sentirlo, esfuérzate por lograrlo. Mujer, debe hacer sentir a tu esposo que lo respetas porque es lo que necesita para estar completo y reaccionar bien en la relación. No critiques sus defectos con otras personas porque es una falta de respeto. Ambos deben ser sabios y darse lo que necesitan.
No es fácil, pero si totalmente posible. La mayoría de matrimonios entran en conflictos porque no saben manejar sus diferencias y sus circunstancias. Es un asunto de ignorancia o desconocimiento de herramientas para resolver conflictos. Esfuérzate e invierte tiempo para tener una familia saludable.
¡Vale la pena!
La semilla de bendición para la humanidad es cuando Dios es el centro de mi matrimonio.
lunes, 1 de julio de 2013
Pecados Ocultos
Imagina que hoy hay un examen de historia, realmente has estudiado y hasta te has desvelado por varios días, te sientes tan capaz y listo para lo que venga, tu confianza está a tope.
El examen es de solo 10 preguntas, por lo que lo contestas seguro de ti mismo y hasta en tiempo record.
Más tarde, el maestro entrega las calificaciones y te sorprende saber que has sacado una calificación de 9.
Resulta que por las prisas y tu excesiva confianza contestaste erróneamente una de las preguntas y lo peor de todo es que esa pregunta era de las más sencillas.
Sin embargo, tu compañero sacó un 7 porque realmente no pudo aprender todas las lecciones y sin embargo está muy contento con su resultado.
¿Qué provoca en ti? ¿Frustración o enojo? ¿Por qué tu compañero está tan feliz con una calificación de 7 y tu tan frustrado con un 9?
Esto es porque sabemos que fallamos, porque reconocemos que nos equivocamos, porque sabemos la respuesta pero preferimos equivocarnos por hacer las cosas sin pensarlo, en cambio, tu compañero hizo todo su esfuerzo y dio todo lo que tenía de sí mismo y consiguió su “entusiasmado siete”
Prefiero un 7 con esfuerzo y honestidad a un 9 con pecados ocultos.
Lo mismo pasa en la vida cristiana, cada día somos probados en nuestra fe y fidelidad a Dios, vamos a la congregación los domingos, tenemos comunión con miembros de la iglesia, conocemos y decimos muchos versículos bíblicos de memoria, pero caemos en el pecado “sabiendo” que lo que estamos haciendo no es correcto. Porque tenemos pecados que no hemos confesado y no queremos sacar de nuestra vida.
Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
(I Pedro 1:5-8)
La buena noticia es que Dios nos da segundas oportunidades, pero debemos hacerlo de corazón, con la firme convicción de que evitaremos caer nuevamente en los mismos errores.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
(I Pedro 1:9-10)
Te invito a ser honesto con Dios y contigo mismo, busca a Jesús y ten una relación personal con él, verás que cambiará tu vida para siempre.
lunes, 8 de abril de 2013
Hijos de la Promesa
Cuando nuestra hija Vania nació, el sentimiento y la emoción que surgió fue de lo más hermoso y maravilloso que he experimentado en la vida, nada se le compara
Conforme pasa el tiempo, la veo crecer y puedo decir que es una niña sana, buena y muy inteligente, cada día le decimos lo mucho que la amamos y lo orgulloso que estamos de ella.
Alguna vez le has dicho a tu hijo: "Hijo, ¿sabes que estoy orgulloso de ti, y no me importa nada más?" La palabra orgullo en este contexto se relaciona cercanamente con la de amor. Así, tu hijo sabrá que quieres decirle que estás feliz porque él es tu hijo.
"Te quiero"
A veces, podemos perder muchas oportunidades de expresar amor y cariño - y de recibirlo - sólo porque no nos lo hemos propuestos como un objetivo consciente. Y, sin embargo, es el mensaje más importante que los chicos y chicas quieren oír de sus padres.
El amor es el ingrediente esencial de una familia sana. Un "te quiero", dicho en voz alta y a menudo, nos ayuda a saber quiénes somos y por qué hemos nacido. Cuando un adolescente no está seguro del amor de sus padres, cualquier otro mensaje no significará nada. Necesitan escuchar que se les diga que los quieren y que se lo demuestren. ¿Cómo pueden estar seguros de que les quieren si nunca se los han dicho? ¿Cómo pueden estar seguros si sus padres nunca pasan el tiempo con ellos?
La buena noticia es que Dios siente lo mismo por ti y por mí.
Así como el amor de los padres es infinitamente incondicional, de la misma manera Dios se siente orgulloso de sus hijos, nos mira con amor y nos cubre con su manto de protección y justicia.
No importa en qué condiciones te encuentres, Él nos amó desde antes de la fundación del mundo, SOMOS HIJOS DE UNA PROMESA!!!
Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad
(Efesios 1:4-5)
El carácter de Dios no cambia con las circunstancias, la gracia de Dios toda vía tiene toda su fuerza, el todavía esta de tu lado aunque no lo sientas, recuerda lo que Dios hizo por ti, por desgracia, olvidamos la crueldad del sacrificio y la agonía que Jesús sufrió en nuestro lugar.
Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
(Romanos 5:8)
Esta vida es pasajera, es solo un suspiro comparado con lo que viene después de la muerte física, nos espera una eternidad en la presencia de Dios o el sufrimiento eterno sin su amor consolador.
El aceptar a Cristo como Señor y Salvador de nuestras vidas abrirá el camino directo hacia la presencia con el Padre celestial. ¿Qué esperas?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


