martes, 2 de diciembre de 2014

La Fábula de Alfredo



En la película Cinema Paradiso (1988), el personaje Alfredo le cuenta a Toto "La historia de la princesa y el Soldado", que aunque el personaje no conocía el final de la historia, la reflexión es para nosotros, he aquí la historia completa:

La Historia de la Princesa y el Soldado

Había una vez un princesa muy bella que estaba buscando esposo. Por su palacio pasaron todos los hombres más hermosos del reino y de otros más lejanos, muchos le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguno la satisfacía tanto como para convertirse en su esposo.
Cierto día llegó un pobre hombre al palacio y con mucha lucha consiguió una audiencia con el rey. ´´-No tengo nada material que ofrecerle a su hija solo puedo darle el gran amor que siento por ella´´- le dijo al rey: ´´-Si me permites puedo hacer algo para demostrarte este gran amor´´.
Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que dijera que sería eso que podía hacer.
-Pasaré 100 días en el balcón de la princesa, sin comer ni beber, expuesto a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en su esposo...´´
El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo: "-Acepto. Si un hombre puede hacer todo esto por mi hija, es digno de ser su esposo".
Dicho esto, el pobre hombre empezó su sacrificio. Empezaron a pasar los días y el hombre valientemente soportaba las peores tempestades y climas. Muchas veces sentía que desfallecía del hambre y el frío, la gente le alcanzaba lo minimo para mantenerse en pie y no morir desnutrido, y lo alentaban a imaginarse finalmente al lado de su gran amor. De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación para verlo y le hacía señas de aliento con el pulgar. Así fue pasando el tiempo... 20 días... 50 días... la gente del reino estaba feliz, apoyando al valiente y suministrandole alguna hogaza de pan y un poco de agua, pues pensaban que con semejante sacrificio, no llegaria a ser un principe!´´ 90 días habían pasado y el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos del pobre hombre. Es increíble, que valiente! pensaba para sí mismo y volvía a darle alientos con señas. Mientras tanto la princesa lo observaba silenciosa y pacientemente...

Al fin llegó el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse en las afueras del palacio para ver el momento en que aquel hombre se convertiría en esposo de la princesa. Fueron contando las horas... ´´-A las 12 de la noche de ese día tendras esposo, hija mia...!´´ A la jovencita le emocionaba su actitud y se sentía atraída por él, pese a que el pobre estaba ya muy desmejorado, había adelgazado mucho y contraído varias enfermedades. Los pajaros le ensuciaban encima, su rostro estaba seco y demacrado y el calor intenso le había curtido la piel de su rostro...

Y entonces sucedió. La noche anterior, el valiente hombre se rindió... y decidió retirarse de aquel palacio. Dio una triste mirada al sorprendido rey y miró hacia la ventana de la princesa con mucha amargura sin decir ni media palabra se marchó. La gente estaba conmocionada. Nadie podía entender por qué aquel valiente hombre se había rendido la noche anterior para ver sus sueños convertirse en realidad! ...y había soportado tanto!
Al llegar a su casa, su madre se había enterado ya de lo sucedido y le preguntó: ´´-Por qué te rendiste a tan solo una noche de ser principe?´´ Y ante su asombro el respondió:

-Estuve 99 días en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y nadie fue capaz de liberarme de ese sacrificio... El rey me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. la joven princesa tampoco imploró por mi...Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron. Entonces entendí: personas tan egoístas, desconsideradas y ciegas, que solo piensan en sí mismas, no merece mi sacrificio...

En ese momento, golpearon a la puerta...era la princesa, que habia salido detras de su amado, escapando a su fortuna y su destino, solo para caer rendida de amor en sus brazos: finalmente el joven valiente la habia enamorado...!

Dios creó las relaciones hombre-mujer con la idea de proveer una atmósfera, un contexto para el crecimiento, el disfrute, goce y atención mutua de la pareja. Lo que hace posible que esto sea así  es la conexión de amor y respeto que la pareja  establece. Esto no sólo lo dice la Biblia, sino que también lo corroboran investigaciones y estudios científicos en el área del comportamiento humano.

El amor es una necesidad primaria para la mujer y el respeto es una necesidad primaria para el hombre. Y el hombre y la mujer necesitan satisfacerse mutuamente sus necesidades de amor y respeto. La esposa tiene una necesidad que la impulsa: sentirse amada. El amor es el idioma que la mujer entiende. El esposo tiene una necesidad que lo impulsa: sentirse respetado. El respeto es el lenguaje que el hombre entiende.

¿Cómo expresa la mujer el respeto al hombre?

Reconociendo el principio de autoridad con que Dios ha instituido al hombre. La mujer necesita reconocer el liderazgo de su marido sobre el hogar, y aún promoverlo. El hombre es cabeza del hogar. En consecuencia, la mujer necesita valorar el deseo de servir y dirigir del hombre, y sujetarse a su marido.  Po lo tanto, la mujer necesita respaldar la imagen de su marido como líder (no hacer su papel).

Siendo que él es cabeza del hogar, él tiene la responsabilidad de cuidar y sustentar. La mujer necesita valorar el deseo del hombre de proteger y proveer, y expresarle agradecimiento y reconocimiento por ello.

Otras formas de respetarlo es: Manifestando su admiración por él. Valorando su esfuerzo y su deseo de triunfar. Evitando la crítica destructiva.

¿Cómo expresa el hombre amor a su mujer?

Proveyendo intimidad: Ella quiere que usted esté cerca, que la abrace, que sea afectuoso así no tenga intenciones sexuales, que le diga que la ama, que tenga como prioridad pasar tiempo con ella, que conversen cosas íntimas.

Expresando apertura: Ella quiere que usted le abra su corazón. Que deje de ser una ostra. Que le hable de sus sentimientos. Que conversa con ella de sus problemas.

Manifestando comprensión: Ella quiere que la escuche. La mujer necesita hablar para entrar en contacto con sus sentimientos. No trate de arreglarlo; sólo escúchela.

El amor se manifiesta también en la disposición para la reconciliación. Perdonar y reconocer sus errores.

Actuando con lealtad: Ella necesita saber que usted está comprometido. Que le es fiel, que habla bien de ella, que usted está dispuesto a cumplir sus compromisos.

Dándole estima y honra: Ella necesita saber que usted la honra y la valora. Ella necesita su elogio, su gratitud, su reconocimiento.

Invitemos a Dios a vivir en nuestra vida, y de esa manera tener un matrimonio fuerte y lleno de amor.

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