lunes, 8 de abril de 2013

La Zona de Confort


Se conoce como zona de confort al «conjunto de límites que, sutilmente, la persona acaba por confundir con el marco de su íntima existencia».

Sin duda, es una de las expresiones más significativas porque define muy gráficamente el acomodo de aquellas personas que han renunciado a tomar iniciativas que les permitan gobernar sus vidas.

Sin importar el nivel socioeconómico, permanecer en zona de confort no es de ninguna manera positivo, ya que dejar de crecer es igual que comenzar a perecer.

Permanecer en nuestra zona de confort es señal de conformismo, ignorancia, miedo, falta de confianza, falta de nuevas aspiraciones y falta de ambiciones. Una vez que llegamos a nuestra zona de comodidad, podemos tomar un leve descanso, pero hay que considerar que estamos en un escalón, y que existen otros escalones que subir.

Lo mismo sucede en lo espiritual.

Vivimos agobiados con lo que sucede a nuestro alrededor, las presiones económicas, cargas de trabajo, problemas familiares y un sin número de circunstancias que nos han alejado de esa relación estrecha con Dios.

Es muy cómodo quedarnos en donde estamos. Vamos a la iglesia los domingos (a menos que haya algún partido de futbol de nuestro equipo favorito), nuestras oraciones son cada vez más cortas, leer la Biblia se vuelve cada vez más pesado… incluso hasta olvidamos orar por los alimentos.

Esto sucede porque nos conformamos con lo que tenemos, el problema es que si te quedas con ese poquito que tienes, no darás fruto y el Espíritu que vive en ti dejará de hablarte. La voz de Dios será cada vez más tenue que muy pronto simplemente dejaremos de escucharla.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

Jesucristo es la perfección absoluta; y por lo tanto, él debe de ser nuestro único modelo de vida. Así como la luna que refleja la luz del sol, nosotros debemos reflejar a Cristo que vive en nuestros corazones.

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (I Pedro 1:13-15)

Te invito a que retomes el camino y tengas esa relación con Jesucristo, o el conformismo terminará por apagar los sueños que Dios puso en tu corazón.


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